TODO AQUELLO QUE GENERA “EL ARTISTA” Por
Lic. Santiago H. Antognolli
La última película ampliamente reconocida por el público y que ha obtenido infinidad de premios en cuanto festival de cine se ha presentado, ha sido “El Artista”, dirigida por el francés Michel Hazanavicius. La muy recomendable obra, ha despertado la atención general de manera previa a la cosecha de premios, debido a su estética y trama, lo que le valió muy buenas críticas; así como también posteriormente, al haber cerrado un acuerdo de distribución exclusiva con Netflix, el sistema de reproducción de contenidos audiovisuales por Internet que se está instalando fuertemente en el mercado de distribución de bienes culturales. Ambas consideraciones, tanto la trama del film como la noticia de su distribución, guardan relación con un concepto económico utilizado en el estudio del desarrollo y en estudios microeconómicos; por lo que presentar esas relaciones y analizarlas será el objetivo de esta columna. A su vez, el análisis podrá terminar arrojando luz, sobre la crisis que se evidencia en la industria de medios masivos tradicional, debido a los cambios de formato y los desafíos que internet implica.
Una película sobre las vicisitudes del cambio del cine
mudo al hablado.
La primera advertencia para el lector, se
referirá a que de ninguna manera adelantaremos nada de la película, por lo que
puede continuar la lectura de la columna con total confianza. Toda reseña al
respecto, se circunscribirá al argumento que acompaña la presentación del film
y solo perseguirá el sentido de despertar las ganas de sentarse a disfrutarla.
Dicho esto, podemos contar que la película comienza en el año 1927, donde George Valentin es un actor
famoso de cine mudo, con infinidad de fanáticos rendidos a sus pies. Sin tener
de qué preocuparse conoce a Peppy Miller, una joven bailarina con carrera en ascenso.
El productor Al Zimmer le advierte que el cine sonoro está por llegar y hay que
adaptarse, pero el veterano actor se rehúsa a cambiar. Mientras poco a poco su
carrera se dirige a la cornisa y su vida se desmorona —hasta el divorcio y la
bancarrota—, su interés por Peppy se hace más profundo. Ella se convierte en
estrella en películas sonoras, mientras que él sigue aferrado al cine mudo y a
lo poco que le queda: el chofer y el perro —ambos fieles laderos hasta el
momento—. Llega la crisis del '30, el crash en Wall Street, y el cine mudo pasa
a la historia. ¿Cómo sobrevivir luego de tanta fama, cómo adaptarse a cambios
tan profundos y cómo dejar el orgullo de lado? Así, la película plantea la lucha por no quedar fuera del
sistema, la tensión que implica un cambio que desembocará en una ruptura
inminente; básicamente muestra lo que se muere con el cine mudo y lo que nacerá
con el cine hablado. Se presenta lógico que existan temores, muchas
resistencias al cambio y por otra parte que también existan sobrestimaciones y
subestimaciones de las alternativas, según sea la parte afectada.
El primer film que define su distribución posterior al
cine, por internet.
Relativo al mismo film,
trascendió hace poco más de un mes, el acuerdo suscripto por Netflix
(distribuidora de contenidos audiovisuales por internet) y Weistein Company
(propietaria de los derechos de distribución de la película); marcando un hito
en el desarrollo de este servicio, dado que es la primera vez que productos
recién bajados de cartel, pasan directamente al servicio de distribución vía
internet y no por medios tradicionales (televisión, dvds, etc.). Este hecho
presupone un aumento relativo en la demanda de este servicio y una disminución
relativa de demanda en los anteriores formatos. En tal sentido se evidencia una
fuerte preocupación en los canales tradicionales de distribución masiva de
contenidos culturales (sellos discográficos, canales de televisión,
distribuidores de televisión por cable, distribución de discos y películas,
etc.), dado el auge que experimentan los servicios de distribución vía internet
desde el año 2008. Dicha preocupación se manifiesta en la lucha contra la
piratería y los servicios que facilitan el compartir contenidos entre usuarios;
pero así también ante la falta de experiencia ante este nuevo mercado que se
muestra con un dinamismo nunca antes visto, de baja formalidad de acuerdo y escasas
barreras de entrada. En tal sentido, los
sistemas como Netflix o Hulu de prepago por suscripción al servicio online,
parecen mostrar un futuro posible y una posible solución de mercado a la crisis
que se atraviesa por el cambio de formatos. Aportando un dato como indicador,
en 2011 un millón de usuarios de televisión por cable, dieron de baja su
suscripción para pasarse al servicio de contenidos online; y se estima que se
sumarán 3,5 millones adicionales en el año en curso. La tendencia va en alza, y
exige movimientos estratégicos por parte de muchos de los actores de cada uno
de estos sub-mercados, dado que el modelo online requiere un cambio en la
composición de la demanda, sino su viabilidad de mediano plazo parece
dificultosa, debido al enorme costo de derechos de reproducción versús el
precio de suscripción que puede cobrase. Que “El
Artista” sea el film emblema de la nueva tendencia, no deja de ser paradójico,
dado lo relacionado que está el film a los cambios de formato y a los momentos
de crisis en las industrias culturales.
Un concepto económico que se
asocia – Complementariedad.
Existe un concepto de la teoría
económica que guarda relación con las observaciones que hemos ido exponiendo.
Dicho concepto se conoce como complementariedad, donde su significado se desvía
de su acepción original y abarca una noción más amplia del proceso
complementario. Básicamente el
concepto muestra cómo dos situaciones atraviesan complementariedades cuando no
se pasa de una situación de costo superior a otra situación de costo inferior
individual, si el costo social de cambiar es mayo; o dicho de otro modo, nadie
cambia a una situación “mejor”, cuando la decisión individual implicará que tenga un costo que no puede
soportar, producto de ser uno de los pocos que optó por la nueva situación.
Toda esta última oración expone la versión final del concepto; para
comprenderla se suele utilizar un caso de la realidad que se usa como ejemplo. El lector podrá observar que el teclado de cualquier
computadora inicia la sucesión de letras, desde arriba y desde la izquierda con
las teclas Q,W,E,R,T,Y, y por tal motivo se denomina a este sistema QWERTY.
Dicho sistema proviene de la disposición de las letras en las antiguas maquinas
de escribir, dado que se buscó la eficiencia en función del cruce de las
varillas que antiguamente movían cada letra. Durante años este criterio
coincidió con el óptimo y primó en todos los teclados aún en nuestros días. Sin
embargo desde 1932, existe otro sistema basado en las maquinas de teclado
electrónico y en la probabilidad de pulsación de cada tecla, denominado DVORAK,
el cuál ha ganando de manera aplastante
toda comparación de rapidez mecanográfica. Es por tal motivo, que surge
el cuestionamiento de porqué persiste el teclado QWERTY por sobre otros
sistemas como el DVORAK, aún cuando se encuentra harto probado su ineficiencia
comparativa.
Para comprenderlo es importante
darse cuenta de que los conocimientos mecanográficos son parte de toda la red
empresarial, incluyendo los lugares de formación que utilizan el sistema
QWERTY. Por lo que, dado que todas las empresas contratan gente con
conocimientos en el sistema QWERTY, no existe ningún incentivo a invertir
individualmente en el desarrollo de un sistema como puede ser el DVORAK; el
costo del cambio se vuelve demasiado alto. Esta premisa es totalmente
compatible con el hecho de que si “todas” las empresas tomaran la decisión
conjunta de invertir en el desarrollo del sistema eficiente, se trasladarían a
una situación que les remita mayor ganancia y por ende menor costo. Nos
encontramos así ante una situación de complementariedad, dado que el costo
individual de cambiar de situación dependerá de lo que hagan los demás. Así, el coste general puede reducirse si
“todas” las personas involucradas toman la misma definición conjunta.
Este tipo de conceptos sirven
para poder comprender que muchas de las situaciones que suelen evidenciarse en
las crisis, como ser resistencias al cambio, ofertas fuera de mercado,
tensiones en los precios, perdidas de competitividad, etc. Adquieren un mayor
nivel de asimilación cuando se tiene en cuenta la falta de coordinación que
existe en los sistemas de mercado con los que solemos interactuar y aún mas en
los que surgen para cambiar el paradigma, como ocurre con internet.
Las enseñanzas de “El Artista”.
Asistimos al cambio en la manera de distribución de muchos productos y por ende al cambio en cómo se realizan las diferentes rentabilidades en el mercado de bienes culturales y el entretenimiento. Son muchas las veces donde se cuestiona la viabilidad de los bienes culturales, basados en la sostenibilidad del formato de distribución de los mismos; pero probablemente estemos ante un crecimiento en la demanda de bienes de este tipo, bajo canales que saltean eslabones de la cadena de distribución, sin alterar el deseo del bien requerido. Es lógico y consecuente con el sistema de mercado, las fallas de coordinación y el traspaso “traumático” hacia una nueva forma de mercado; pero dichas tensiones no deben distraernos del fin principal del avance la tecnología, que es acceso más eficiente y en mayor cantidad a bienes de todo tipo.
La complementariedad económica
nos facilita la comprensión del sistema de elección general coordinado y por
ende da comprensión a los desafíos que enfrentan las nuevas alternativas para
lograr un traspaso general que permita licuar sus costos. En tal sentido la
trama del film y la noticia del acuerdo, caminan en la dirección acertada. Lo
que probablemente ocurra, es que los medios tradicionales de distribución
busquen incursionar en los nuevos formatos, persiguiendo consolidar una nueva
posición dominante; aunque parece poco probable un escenario donde no convivan
muchos actores y el beneficio social se traduzca en mayor competencia, y por
ende en menores costos para el usuario.
Esta columna cumple su compromiso
de no adelantar ningún hecho crucial del film y no develar su final. Pero no
deja de ser conocido que el cine mudo ha dejado de realizado hace ya unas
cuantas décadas.
